Si necesitas más tiempo para cuidar de un hijo o de un familiar pero no quieres (o no puedes) dejar de trabajar por completo, la reducción de jornada es la alternativa a la excedencia: sigues trabajando, con menos horas y menos salario, pero sin salir de la empresa.
¿Quién puede pedirla?
- Quien tenga a su cargo un hijo o hija menor de 12 años, o una persona con discapacidad que no desempeñe actividad retribuida.
- Quien necesite cuidar directamente a un familiar hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad que, por razones de edad, accidente o enfermedad, no pueda valerse por sí mismo, y no desempeñe actividad retribuida.
¿Cuánto se puede reducir la jornada?
La reducción debe estar comprendida entre, como mínimo, un octavo y, como máximo, la mitad de la jornada habitual. Dentro de ese rango, es la persona trabajadora quien elige el porcentaje exacto de reducción.
¿Cómo afecta al salario?
El salario se reduce de forma proporcional a la reducción de jornada. Si reduces tu jornada un 25%, tu salario baja también un 25% — no hay compensación adicional por este concepto, salvo que exista alguna ayuda específica (como determinadas bonificaciones o ayudas autonómicas para el cuidado de menores, que dependen de cada territorio).
¿Quién elige el horario?
La concreción horaria y el periodo de disfrute corresponden, en principio, a la persona trabajadora dentro de su jornada ordinaria, siempre que esté justificado por las necesidades del cuidado. En caso de discrepancia con la empresa sobre el horario concreto, existe un procedimiento específico y rápido para resolverlo ante los tribunales.
¿Hay protección frente al despido?
Sí. Un despido durante el disfrute de una reducción de jornada por estos motivos, si está relacionado con esa circunstancia, puede ser declarado nulo por discriminación, con la consecuencia de la readmisión obligatoria.
¿Se puede combinar con la excedencia?
Sí, son figuras compatibles y complementarias: puedes empezar reduciendo tu jornada y, si más adelante necesitas parar del todo, solicitar una excedencia por el mismo motivo, o al revés. Cada una tiene su propio régimen y hay que solicitarlas por separado.
Un consejo antes de solicitarla
Antes de fijar el porcentaje de reducción, ten en cuenta el impacto real en tu salario neto y en tus cotizaciones —una reducción menor pero sostenida en el tiempo puede compensar más que una reducción grande que tengas que revertir enseguida por motivos económicos.